sábado, 21 de enero de 2017

Alrededor

Pasan los días y escribo con menor frecuencia. Creo que es una buena noticia, pero no definitiva. Veo luz, pero sigo dentro del túnel. Ha sido necesario tocar fondo y abrazar a la tristeza para apreciar algunas pequeñas cosas que siempre he tenido a mi lado y que no valoré. Me refiero a todo lo que te aporta familia y amigos, con mayúsculas. Hablo de ese calor que se siente al salir de casa con un tierno beso y un abrazo de una madre, de recibir una llamada de un padre ilusionado o de un viejo amigo, de sonreír al leer un nombre en la pantalla del teléfono, de ver una foto de la infancia rodeado de los mismos que hoy te siguen, de tener siempre alguien a tu lado que te sorprenda, te escuche y te entienda, de que te valoren por ser como eres. En definitiva, de cada uno de esos maravillosos momentos que te regalan.

Agradecido de lo que me rodea.

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