jueves, 5 de enero de 2017

Curvas

Ayer tuve un día no malo. Como iluso llegué a pensar que se acabó, que ya no habría más preguntas sin respuesta en mi cabeza, que ya no te volvería a echar de menos. Error. Esta mañana sonó el despertador, como tantas noches al llevarte a casa, y te eché de menos sin quererlo. No quiero echarte de menos, no quiero más lágrimas, no quiero más caídas, pero no puedo controlarlo. Me gustaría despertar sin tenerte en la cabeza, o mejor dicho en el corazón, decirle a todas esas personas que me levantan cada día que ya no hay nada, que todo ha pasado, que vuelvo a tener ilusión, que encontré mi camino en la vida, que vuelto a tener metas y sueños, que vuelvo a sonreír.

Es hora de abrocharse el cinturón, vienen curvas, pero no estoy solo.

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