Siempre fue más cómodo tomar el camino más corto o el camino en el que menos riesgos había que correr. Así lo hice yo. Tantos años de caminos fáciles hacen de mi vida hoy algo aburrido, sin emociones para el corazón, sin espacio para la improvisación.
Se acabó. No cogeré de nuevo el camino fácil si hay una mínima posibilidad de conseguir algo mejor por el camino largo y accidentado. Recorreré kilómetros, esquivaré montañas, moveré cielo y tierra, y si es necesario correré el riesgo de quedarme sin nada. No volveré a tener la sensación de haberme rendido antes de haberlo intentado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario