jueves, 12 de enero de 2017

Echo de menos

A uno, o al menos a mí, me gusta despertar cada mañana con una sensación cálida. Hablo de despertarme con alguien especial, con esa persona que queremos que nos acompañe hasta el último de nuestros días. Hablo de abrir los ojos y que esté frente a mí. Hablo de que cuando cada uno salga de las sábanas para empezar su día busque al otro para regalarle un beso, un abrazo y una caricia que le haga el día más agradable. Hablo de que en medio de una jornada de trabajo aparezca esa persona con el simple objetivo de dar una sorpresa agradable y colorear el día. Hablo de llegar a casa tras horas fuera y encontrarme con una sonrisa, o incluso una cara triste que alegrar. Hablo de que convierta mis problemas en desafíos agradables. Hablo de tener conversaciones que llenar con nuestras palabras y corazón. Hablo de sonreír solo con que me cojas de la mano. Hablo de que cuando apague la luz cada noche estés junto a mí.

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