martes, 10 de enero de 2017

La noche

Cada día la noche me sirve como espacio de reflexión y almacén de recuerdos, bonitos en su mayoría.
Incluso los días más ajetreados busco unos minutos nocturnos antes de dormir, no sé si con el objetivo de castigarme o con el de aprender para no tropezar de nuevo con la misma piedra. En esos minutos sonrío, lloro, me ilusiono, tropiezo, caigo. Luego vienen los sueños, bien aquellos anticuados que siguen viviendo meses atrás o bien lo que conocemos como pesadillas. Finalmente llega el momento más triste del día, aquel en el que abro los ojos y compruebo que es real.

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