Lo que quiero no es pequeño. Es enorme. Un cuerpo pequeño que esconde defectos, pero también virtudes gigantes. Es única, no hay otra igual. Y yo la quiero a ella, a morir, desde esos piececitos de princesa hasta su revoltoso cabello que aguardaba unas hermosas y pequeñas orejitas.
Hoy los recuerdos son tantos... Y solo me acuerdo de los buenos. Desde los primeros, en aquella toalla del suelo o apoyados sobre aquella moto, hasta los últimos, como aquel aniversario que moví mi cuerpo al son de tu sonrisa.
No es fácil saber el porqué te quiero. Sé que me hacías la persona más feliz del mundo, aunque no era consciente de ello; que tu presencia me indicaba el camino, pero de él me salí; que un momento malo a tu lado era un gran momento; que cuando flaqueaba me tendías la mano; que tus abrazos sabían a un trocito de cielo y que tus besos transmitían calor a todo mi cuerpo. Te quise demasiado a escondidas, hoy te quiero, te amo y no lo escondo.
Nunca dejes de sonreír
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