Abro los ojos cada fría mañana y miro a mi lado, no estás. De mis sábanas ya no sale esa nariz pequeñita que con el frío enrojecía. Pongo los pies en el suelo y llega la tristeza, aún así saco fuerzas para levantarme, desayunar y comenzar la lucha. Como cada día, me sigo conociendo, librando una batalla contra mi cuerpo, contra mi mente, por ti.
Siento celos de la tela que te arropa
Siento celos, celos del borde de tu boca Irremediablemente celos - Antonio Orozco
del roce de tu ropa, irremediablemente celos
Nunca dejes de sonreír
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